La biodiversidad sustenta todos los aspectos de la vida humana: desde la producción de alimentos y medicamentos hasta el empleo, el esparcimiento y un clima habitable. A largo plazo, las personas no pueden prosperar en un planeta en crisis. Por eso, en el PNUD, nuestro objetivo principal es promover el desarrollo humano en un planeta sano.
Nuestra cartera de proyectos relacionados con la naturaleza abarca todo el planeta, con más de 350 iniciativas en más de 140 países. Movilizamos casi 3.400 millones de dólares de los Estados Unidos (USD) en subvenciones y USD 13.400 millones en cofinanciación para iniciativas en beneficio de la naturaleza y que contribuyen a los Objetivos de Desarrollo Sostenible en ámbitos que van desde la gobernanza, los derechos humanos y la salud hasta el clima y el crecimiento inclusivo.
Colaboramos con donantes, gobiernos, comunidades y personas que trabajan sobre el terreno en todo el mundo para hacer frente a los retos fundamentales relacionados con el medio ambiente. Apoyamos a quienes impulsan el cambio y promovemos soluciones que benefician a las personas y al planeta.
Medicina
natural
Para los herboristas ogiek del bosque de Mau, en Kenya, promover la biodiversidad significa mantener el acceso a la vida silvestre endémica que sustenta los métodos tradicionales de curación.
“Cada herborista tiene asignada una función curativa. Algunos atienden a las mujeres embarazadas y combinan esta tarea con el cuidado de los lactantes. Otros tratan infecciones corporales, y enfermedades estomacales, óseas y cutáneas”. —Roda Saaya, curandera ogiek
La medicina tradicional es una parte fundamental de la atención sanitaria de los pueblos indígenas y las comunidades locales en algunas zonas de Kenya y en todo el mundo. Desde hace siglos, los conocimientos y los modos de vida ancestrales relacionados con la medicina tradicional se han transmitido de generación en generación.
Cada vez hay más interés en la comercialización de estas prácticas. Sin embargo, la falta de reconocimiento oficial y de respeto por la medicina tradicional y quienes poseen estos saberes puede dar lugar a la biopiratería de los recursos y a la degradación ecológica a causa de la sobreexplotación.
Los pueblos indígenas son fundamentales para la protección de la biodiversidad. Ocupan y gestionan aproximadamente el 22 % de la superficie terrestre del mundo, territorios que se solapan con muchas de las zonas más ricas en biodiversidad y ecológicamente intactas del planeta. Financiada por Alemania, Noruega y otros socios, nuestra Iniciativa Ecuatorial reconoce y apoya a las comunidades indígenas y locales que trabajan en aras de la protección de la naturaleza, la cultura, los medios de vida y los derechos humanos.
Dato
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más del 50 % de los medicamentos modernos proceden de la naturaleza.
La promesa del
coral
En el Pakistán, un joven se ha propuesto proteger los valiosos arrecifes de coral utilizando métodos inspirados en el diseño mismo de la naturaleza.
“La innovación no siempre requiere herramientas de alta tecnología; a menudo, se trata de trabajar con la naturaleza”. —Shabib Asghar, experto en buceo
Para Shabib, el buceo es más que un medio de vida. Es un compromiso de toda la vida con la protección del océano. En 2025, él y su equipo de Marine Conservation Pakistan pusieron en marcha la iniciativa Reef Revival, con el apoyo de nuestro Centro en Roma por conducto del programa Youth4Climate, dirigido junto con el Gobierno de Italia.
El enfoque de Asghar es evitar las estructuras artificiales y se basa, en cambio, en la propagación orgánica del coral, fundamentada en una filosofía sencilla: trabajar en armonía con la naturaleza. El equipo rescata meticulosamente los fragmentos de coral rotos, los vuelve a fijar a las rocas oceánicas naturales utilizando un catalizador orgánico y cultiva viveros submarinos que imitan el diseño del océano.
En el PNUD, a través de nuestra iniciativa Ocean Promise, reafirmamos nuestro compromiso con la salud del océano como parte integral de nuestra cartera de Compromiso con la Naturaleza. Esta tiene como objetivo alcanzar el potencial pleno de economías basadas en el océano, sostenibles, resilientes al clima e inclusivas en 100 países costeros, incluidos todos los pequeños Estados insulares en desarrollo, de aquí a 2030.
Dato
Los arrecifes de coral cubren solo el 0,2 % del fondo marino. Sin embargo, albergan al menos el 25 % de las especies marinas.
Una mirada
atenta
En Kazajstán, un halconero y agricultor lucha por su antiguo patrimonio cultural y por la conservación de los ricos recursos naturales de los pastizales del país.
“No podemos esperar a que otros salven nuestra tierra. Todo empieza por una sola persona y por un solo manantial; los protegemos con nuestras propias manos. Mientras fluya el agua del manantial, nuestra estepa seguirá viva”. —Tleukabyl Yessembekuly, agricultor y halconero mayor
Para Tleukabyl, el hecho de convertirse en halconero mayor le enseñó a ser paciente y mantenerse alerta. Ahora aplica estas dos virtudes a otra misión vital: la conservación de la tierra.
Al dirigir su mirada atenta hacia la tierra, Tleukabyl vio cómo la cooperación podía mejorar la suerte de los demás agricultores. Tras ver cómo luchaban contra la erosión del suelo, la degradación de la tierra y la falta de agua para el riego y el ganado, elaboró un proyecto para restaurar manantiales naturales y plantar cultivos forrajeros. Su idea recibió apoyo por conducto del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el cual ejecutamos desde el PNUD.
A lo largo de los años, la asociación de agricultores que él ayudó a establecer ha recibido varias subvenciones y préstamos que han contribuido a mejorar las condiciones de vida, aumentar la productividad agrícola, conservar los recursos naturales y prevenir la degradación de las tierras en todo el distrito de Shet.
Dato
Cada USD 1 invertido en la restauración de tierras degradadas genera un rendimiento económico de entre USD 7 y USD 30.
Enraizadas
en la paz
En Siria, las mujeres unieron fuerzas para poner en marcha una iniciativa de reforestación, forjando lazos comunitarios al tiempo que restauran sus tierras.
“Plantar árboles dio a las personas algo positivo en lo que trabajar juntas. Ayudó a restablecer vínculos”. —Ghaitha’a Mohammad, agricultora
Tras más de una década de desplazamiento, Ghaitha’a, una mujer de 40 años licenciada en economía, agricultora y madre de tres hijos, regresó a su aldea de Rabiea, en la costa de Siria. Al darse cuenta del estado de degradación de las tierras que la rodeaban, se sumó a uno de nuestros proyectos sobre adaptación al cambio climático liderado por mujeres, apoyado por Dinamarca a través de la Ventana de Financiación para la Naturaleza, el Clima y la Energía. En el marco de la iniciativa, las mujeres de Rabiea completaron una capacitación sobre prácticas agrícolas adaptadas al clima, como la agricultura de conservación, el compostaje y la captación de agua.
Inspirada por lo que aprendió, Ghaitha’a se unió a otras mujeres de Rabiea para poner en marcha una pequeña iniciativa de reforestación. Juntas, plantaron laureles en las laderas cercanas que habían sido dañadas por el conflicto y los incendios forestales. La iniciativa tenía un doble objetivo: restaurar la tierra y unir a las personas en torno a una misión común.
Las mujeres y las niñas desempeñan un papel fundamental en la protección de la biodiversidad y el uso sostenible de los recursos naturales, ya que cultivan alimentos, recogen agua y leña, cuidan de sus familias y mantienen los conocimientos tradicionales. Con el apoyo y las políticas adecuadas, pueden tener un impacto aún mayor.
Dato
En los países en desarrollo, las mujeres producen hasta el 80 % de los alimentos, pero poseen menos del 20 % de los títulos de propiedad de la tierra, lo que limita su capacidad para tomar decisiones sobre el uso del suelo que beneficien a la naturaleza.
Del conflicto
a la coexistencia
En Colombia, un corredor de protección del jaguar está conciliando la conservación de la biodiversidad con la seguridad económica de las comunidades locales.
“El turismo surge como una alternativa económica porque la sostenibilidad debe ser rentable. De lo contrario, la gente no se involucraría de verdad y los resultados no serían duraderos”. —Diego Díaz, guía turístico
El jaguar es el tercer felino salvaje más grande del planeta. Es un depredador ápice (es decir, que se encuentra en la cima de la cadena alimentaria) y un indicador clave de la salud de un ecosistema. Pero en Colombia, no hace mucho, los avistamientos de huellas de jaguar inspiraban tanto temor como admiración.
El conflicto entre el ser humano y la fauna silvestre recrudeció a medida que la actividad humana invadía el hábitat del jaguar. El crecimiento de la población humana, la caza y la ganadería insostenible provocaron deforestación y pérdida de conectividad entre los ecosistemas. A medida que las presas naturales se reducían, los jaguares hambrientos empezaron a atacar al ganado y a los animales domésticos, lo que a su vez provocó represalias que amenazaban la supervivencia de la especie.
Para proteger tanto la vida silvestre como los medios de vida locales, las organizaciones comunitarias establecieron la Estrategia del Corredor de Protección del Jaguar, con nuestro apoyo y el de nuestros socios. El PPD del FMAM se sumó a la iniciativa, proporcionando apoyo técnico y financiación para desarrollar proyectos de ecoturismo comunitarios que proporcionen medios de vida sostenibles. Los miembros de la comunidad vigilan a los jaguares y al resto de la fauna, y difunden información sobre cómo la agricultura, la ganadería y el ecoturismo pueden coexistir con la conservación.
Dato
El turismo basado en la naturaleza es un gran negocio, con unos 8.000 millones de visitas únicas a zonas protegidas por año.
El dinero no se come
La diversidad biológica, o biodiversidad, describe el entramado delicadamente equilibrado y entrelazado de la vida del que dependen todas las especies de la Tierra para prosperar.
Ese entramado se está deshilachando.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) afirma que los seres humanos están llevando a un millón de especies a la extinción.
Este año ofrecerá numerosas oportunidades para revertir esta tendencia, que amenaza nuestro futuro y el de las especies con las que compartimos nuestro planeta. Bajo el lema “Acción local para un impacto mundial”, el Día Internacional de la Diversidad Biológica, el 22 de mayo, rinde tributo a los esfuerzos por detener y revertir la pérdida de naturaleza, e impulsar los objetivos del acuerdo de Kunming-Montreal.
También contribuye a sentar las bases para las tres grandes conferencias sobre el medio ambiente que se celebrarán en 2026. Estos foros fundamentales para la acción multilateral se centrarán en el cambio climático, la biodiversidad y la salud de las tierras, no como retos aislados, sino como cuestiones estrechamente interrelacionadas entre sí, así como con las economías y la seguridad mundial.
Un planeta sano es imprescindible para imaginar un mundo apto no solo para nosotros, sino también para las generaciones futuras. En el marco de nuestro Compromiso con la Naturaleza, desde el PNUD prestamos apoyo a más de 130 países para que alcancen sus metas y objetivos transformadores del acuerdo de Kunming-Montreal y aceleren la transición hacia un futuro respetuoso de la naturaleza y con bajas emisiones de carbono en el que las personas y el planeta prosperen juntos. Nuestro Informe sobre Desarrollo Humano 2026 estará acompañado de un nuevo Índice de Relación con la Naturaleza, que evaluará en qué medida las naciones están fomentando interacciones mutuamente beneficiosas entre las personas y todas las demás formas de vida.
“Cuando se haya talado el último árbol, se haya pescado el último pez y se haya envenenado el último río, solo entonces nos daremos cuenta de que el dinero no se come”.
—Proverbio nativo americano