Los tsunamis son un fenómeno aterrador.

Han cobrado numerosas vidas, demolido viviendas y destruido comunidades en todo el mundo. En los últimos 100 años, 58 tsunamis (también llamados maremotos en español) han cobrado más de 260.000 vidas, una cantidad que supera la de cualquier otro peligro natural.

Los tsunamis son una serie de olas enormes que suelen iniciarse a partir de terremotos en el fondo del océano o cerca de este. También pueden ser causados por erupciones volcánicas, deslizamientos submarinos, desprendimientos de rocas costeras o incluso el impacto de un meteorito.

¿Sabías que la palabra "tsunami" combina las palabras japonesas "tsu" (puerto) y "nami" (ola)?

No pueden predecirse, y a menudo llegan con muy poco aviso.

El primer signo es que el mar comienza a retirarse. Después, olas de hasta 30 metros de altura y velocidades de más de 800 kilómetros por hora irrumpen en la costa.

Más del 70 por ciento de los tsunamis registrados se han localizado en el Océano Pacífico, en torno a una zona proclive a los terremotos conocida como el "Anillo de Fuego del Pacífico".

El tsunami del Océano Índico de diciembre de 2004 causó unas 227.000 muertes en 14 países. Fue originado por un terremoto submarino con potencia equivalente a 23.000 bombas atómicas y se conoce como el tsunami más mortífero de las últimas décadas. Indonesia, Sri Lanka, la India y Tailandia fueron los países más afectados.

En la región de Asia y el Pacífico, miles de personas han perdido la vida a causa de los tsunamis. La falta de conocimientos, sensibilización y preparación han sido factores determinantes en el aumento del número de muertos y heridos.

Children evacuate the school
PNUD Islas Salomón / Frederick Osifelo

Mejor prevenir que lamentar

En 2017 y en alianza con el Gobierno del Japón, el PNUD empezó a trabajar con 90 escuelas para evaluar los riesgos de tsunami, diseñar procedimientos de emergencia y planes de evacuación, además de llevar a cabo ejercicios de sensibilización y seguridad para casos de tsunami en 18 países de Asia y el Pacífico. Hoy, más de 100 escuelas y 60.000 personas han participado en los ejercicios y evaluaciones.

Profesores y alumnos recibieron capacitaciones para estar preparados ante el eventual azote de un próximo tsunami. Además de simulacros de evacuación y seguridad, el proyecto ha identificado escuelas en riesgo y ha creado una serie de materiales educativos, identificado rutas de evacuación y refugios, y desarrollado una aplicación móvil, STEP-A, con el fin de evaluar el grado de preparación; además de una guía que ayuda a los administradores escolares a prepararse y responder a un tsunami.

El proyecto se centró en las comunidades costeras más vulnerables de 18 países: Bangladesh, Camboya, Fiji, Indonesia, Malasia, Maldivas, Myanmar, Pakistán, Papua Nueva Guinea, Filipinas, Samoa, las Islas Salomón, Sri Lanka, Tailandia, Timor Leste, Tonga, Vanuatu y Viet Nam.

Codo a codo

Las comunidades y los gobiernos locales se han mostrado entusiastas y han enriquecido el conjunto de medidas con innovaciones y alianzas. En Fiji, los ejercicios pusieron a prueba la aplicación móvil GeoBing, que ofreció información en tiempo real para la detección temprana, allanando el camino para el primer simulacro nacional de tsunami. En Samoa se utilizaron cascos de realidad virtual para preparar a los niños para los simulacros, con el fin de que supieran cómo sería su entorno bajo el agua. Y en Bali, Indonesia, ocho hoteles se inscribieron como zonas seguras en situaciones de emergencia de tsunami, pasando de la preparación escolar a la de toda la comunidad.

En Pakistán, los ejercicios se combinaron con limpieza de las costas para resaltar la importancia del medio ambiente en la preparación para los desastres. En Viet Nam, el gobierno ha integrado la educación sobre desastres en los programas escolares. Y en Myanmar, se enseñó a los alumnos mayores a cuidar de los menores durante una evacuación.

“Nosotros solo conocíamos la palabra 'tsunami'. Tras el simulacro de hoy, ya sabemos cómo reaccionar y responder en caso de desastre. Nos ofrecieron formación sobre qué hacer en caso de una lesión”.

— V. Manesha, Sri Lanka

Simulacros de evacuación en distintos países

  • PNUD Samoa
  • PNUD Maldivas
  • PNUD Islas Salomón
  • PNUD Tailandia / Pakin Media
  • PNUD Filipinas
  • PNUD Filipinas
  • PNUD Indonesia
  • PNUD Filipinas
  • PNUD Filipinas
  • PNUD Camboya
  • PNUD Pakistán / Mishal Jawaid
  • PNUD Papúa Nueva Guinea / Kim Allen

"Japón ha sufrido innumerables desastres naturales y se ha recuperado. Esto es vital, y es nuestra responsabilidad compartir estas experiencias y conocimientos con todo el mundo, y salvar tantas vidas como sea posible", explicó Satomi Okagaki, Directora Adjunta Superior de la División de Cooperación sobre Asuntos Mundiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón.

En Japón, todos los escolares saben qué hacer en caso de tsunami.

"Esperamos que este proyecto sea un buen punto de partida para arraigar la sensibilización y preparación, así como los ejercicios de evacuación en caso de tsunami", agregó Okagaki.

En la preparación para un peligro natural, mientras más personas participen, mejor. Después de la trágica experiencia del tifón Haiyan en 2013, el más devastador en la historia de las Filipinas, padres y cuidadores estuvieron dispuestos a participar en los ejercicios. Allí se constató la importancia de asociarse no solo con el Departamento de Educación local, sino también con la comunidad en su conjunto, y definir con claridad los roles y los canales de comunicación. Veinte escuelas y 20.000 personas participaron en los ejercicios.

Listos para actuar

Existe un poderoso elemento de desigualdad asociado a los peligros y desastres naturales, como los tsunamis. Estos afectan de manera desproporcionada a las naciones más pobres, a las mujeres y a los niños. Hasta un 80 por ciento de las muertes causadas por el tsunami del Océano Índico fueron mujeres y niños.

Año tras año, los desastres sumen a 26 millones de personas en la pobreza y cuestan a la economía mundial unos US$ 520 millones, según la UNDRR (en inglés). Sin embargo, la preparación no solo salva vidas, sino que también ahorra recursos: por cada dólar invertido en preparación y prevención de desastres se ahorran muchos más en la recuperación.

Este proyecto regional es parte de los esfuerzos del PNUD para implementar el Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres (en inglés), una iniciativa mundial para colaborar con los gobiernos locales con miras a la reducción del número de muertes, lesiones y daños económicos causados por los peligros naturales o creados por el hombre, y evitar que se conviertan en desastres.

La segunda fase del proyecto, que comenzó en diciembre, incorpora la preparación y simulacros de tsunami al programa escolar e integra cinco nuevos países.

“Hemos aprendido bien a ayudar a preparar a nuestros alumnos, y sabemos cómo conducirlos a un lugar de evacuación seguro. Incluiremos estos aprendizajes cuando diseñemos los programas de planificación escolar futuros”.

— Daw Aye Mon Kyi, maestra auxiliar de Myanmar

Preparación de las escuelas de la región Asia-Pacífico

(del 1 de junio de 2017 al 30 de noviembre de 2018)

61 175

alumnos, maestros y miembros de la administración escolar han participado en los simulacros

115

escuelas han organizado educación para casos de tsunami, desarrollando planes de evacuación y simulacros

18

países han participado

Entre 1998 y 2017, los desastres climáticos y geofísicos (en general terremotos y tsunamis) han cobrado 1,3 millones de vidas y dejado más de 4,4 mil millones de lesionados, desplazados o personas sin hogar o en necesidad de ayuda de emergencia (UNDRR, en inglés).

1998
2017
1,3 MILLONES 4,4 MIL MILLONES

La realización de un simulacro requiere preparación y conocimiento del entorno, zonas de evacuación y formas de mantenerse seguros. Las decisiones tomadas en los minutos inmediatamente anteriores a la llegada de la ola pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte.

La experiencia es clara: la preparación salva vidas. Miles de niños y niñas en edad escolar que viven en zonas costeras de Asia y las islas del Pacífico aprenderán el simulacro. Y cuando se les enseña a los niños, ellos les enseñan a todos los demás.

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