Desarrollo desde el primer día

    Romper el ciclo de las crisis
    La guerra en el Sudán ha provocado el cierre del 75 % de los hospitales de la zona de conflicto. Muchos otros han sufrido daños. La situación amenaza con revertir años de avances en la lucha contra el VIH, la tuberculosis y otras enfermedades.

    Pero los trabajadores de la salud se niegan a permitir que esto suceda.

    Están tratando a los pacientes en salas de hospitales seriamente dañados y suministrando medicamentos vitales a través de zonas de conflicto. En el PNUD estamos presentes para apoyar esta labor fundamental. Junto al Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, hemos proporcionado medicamentos contra el VIH y la tuberculosis y kits de detección de estas enfermedades, equipado clínicas, capacitado a trabajadores de la salud y mejorado el almacenamiento y la distribución.

    “No podemos esperar a que el hospital esté completamente reconstruido para atender a los pacientes. A pesar de la destrucción, continuamos con nuestro trabajo” Afif Eldeen Nour, coordinador del hospital de enfermedades tropicales, en Jartum (Sudán)
    Un hombre con lentes de sol y una camisa a rayas, la cual tiene un bolsillo cuadrado en la parte izquierda. Tiene una expresión calmada.
    Cuatro hombres sentados conversando bajo la sombra de un gran árbol, al lado de una pared de ladrillos. A su alrededor hay ollas para cocinar, utensilios de cocina y un carrito con comida, el cual se encuentra en un primer plano de la fotografía.
    Un hombre se encuentra en una sala con las paredes de piedra y azulejos dañados, así como escombros esparcidos por el suelo.

    Al igual que la atención a los pacientes en medio de una zona de conflicto, la labor de desarrollo no puede esperar a que pase una crisis. Por eso, desde el PNUD actuamos desde el primer día. Incluso en las crisis más difíciles, reparamos la infraestructura, apoyamos los medios de vida y mantenemos en funcionamiento los hospitales y otros servicios esenciales. Estas medidas fundamentales alivian el sufrimiento inmediato y sientan las bases para la recuperación a largo plazo.

    Allanar el camino hacia la recuperación

    Esta labor adopta muchas formas, según las principales necesidades de las comunidades. En casos de desastre o conflicto, la remoción de escombros y de minas terrestres suele ser el primer paso en la senda hacia la recuperación. Esto permite que los niños regresen a la escuela, los negocios vuelvan a abrir sus puertas, los agricultores recuperen sus campos y las familias se desplacen con seguridad por sus vecindarios.

    En Gaza, junto a nuestros socios, empleamos a trabajadores locales para retirar los escombros, triturarlos y reutilizarlos para reparar carreteras y otra infraestructura. Se están procesando alrededor de 1.500 toneladas de escombros al día en cinco plantas de trituración.

    “Son jornadas largas y hay que ser fuerte para soportar las duras condiciones de los sitios de concentración de escombros y los vertederos” Dima, en Gaza
    Una mujer lleva un chaleco amarillo reflectante de seguridad, y por debajo una chamarra gris. Lleva puesto también un hijab de color claro, con una expresión serena que transmite seguridad.
    Vista aérea de una construcción con montañas de escombros y grava. Camiones y máquinas están moviendo materiales. Se ven trabajadores con chalecos naranjas.
    Un hombre lleva una gorra azul y un chaleco beige con un logo. Se encuentra parado al lado de un camión. Él aparenta estar concentrado. Otras personas con chalecos similares están a su alrededor.

    Más del 20 % del territorio de Ucrania está potencialmente contaminado con minas. Tan solo en 2025, desde el PNUD ayudamos a limpiar 20,5 millones de m2 de terreno potencialmente minado, restableciendo el acceso seguro de 9.000 personas y desbloqueando proyectos de agricultura, servicios e infraestructura. Gracias al apoyo de los Gobiernos de Croacia, Francia, los Países Bajos y Suecia, los ucranianos disponen ahora de seis máquinas de desminado operadas a distancia que pueden limpiar hasta 3.000 m2 por hora, lo que reduce considerablemente los riesgos para las personas que realizan este trabajo.

    Además de eliminar los obstáculos físicos para la reconstrucción, la remoción de minas terrestres y escombros crea puestos de trabajo muy necesarios, lo que contribuye a reactivar la economía local. Cada 1 dólar de los Estados Unidos (USD) gastado en la remoción de minas terrestres puede generar hasta USD 7 en beneficios sociales y económicos, por lo que desde el PNUD integramos la acción contra las minas en estrategias de desarrollo más amplias para erradicar la pobreza, reducir las desigualdades y fomentar el crecimiento inclusivo.

    Soluciones que funcionan

    En Viet Nam, desde el PNUD nos aliamos con la Unión de Mujeres de Lao Cai y las oficinas de correos locales, con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), para distribuir a los hogares subsidios en efectivo, lo que ha ayudado directamente a más de 1.000 personas a recuperarse del tifón Yagi, que asoló el país en 2024.

    La ayuda económica permitió a las personas comprar alimentos y satisfacer otras necesidades inmediatas. Pero también les dio la oportunidad de recuperar sus medios de vida o de crear nuevas fuentes de ingresos. Vàng Thị Sao, madre de dos hijos, utilizó su subsidio para comprar plántulas en reemplazo de los árboles de canela destruidos por la tormenta.

    “No solo queremos sobrevivir; queremos reconstruir. Este apoyo nos ayuda a dar el primer paso” Vàng Thị Sao, en la provincia de Lao Cai (Viet Nam)
    Una mujer joven lleva un pañuelo a cuadros en la cabeza, de colores verde y azul, así como una chaqueta blanca acolchada.
    Una mujer lleva un pañuelo en la cabeza de color verde a cuadros y pone su dedo en una almohadilla roja que se encuentra en una mesa de madera. La asiste otra mujer.
    Una mujer con un pañuelo verde en la cabeza toca una rama de un árbol. De fondo el paisaje es verde.

    La prioridad asignada a los medios de vida es especialmente importante en un momento de crisis globales complejas y simultáneas, así como de recursos financieros limitados.

    Apoyar a las personas en movimiento

    Las guerras, los desastres y las conmociones climáticas están desarraigando a más personas que nunca. En todo el mundo, 117,3 millones de personas siguen en situación de desplazamiento forzoso debido a conflictos, persecuciones u otros disturbios graves. Como paladín de las soluciones al desplazamiento de las Naciones Unidas, en el PNUD invertimos en las personas desplazadas y en las comunidades que las acogen.

    En la República Árabe Siria, con el apoyo del Gobierno del Japón, hemos podido remover 30.000 toneladas de desechos que se habían acumulado en comunidades que acogían a un gran número de personas desplazadas sirias y personas refugiadas libanesas. La iniciativa de gestión de desechos ha contribuido a fortalecer los vínculos sociales y a mejorar la salud pública y las condiciones de vida de 20.000 personas.

    “Este proyecto me dio la oportunidad de hacer algo significativo por mi ciudad y mi familia. No se trataba solo de ganar dinero” Ibrahim Abdel Rahman, en Tartus (República Árabe Siria)
    Un hombre lleva un informe beige y una gorra. Está sonriendo, con una pala en la mano. Lleva lentes y guantes de color naranja. También una chamarra con los logos del PNUD y del Japón.
    Una persona con mascarilla retira escombros en un ambiente lleno de polvo. Al fondo, se distinguen un coche dañado y un edificio con la fachada deteriorada.
    Un hombre sonriente, vestido con uniforme y gorra beige con los logotipos del PNUD. Sostiene con una mano un mango largo de madera. Al fondo se ven árboles y un paisaje difuminado.

    Además de apoyar a las personas en movimiento, también trabajamos a fin de crear las condiciones necesarias para que estas puedan regresar a sus hogares. En la zona oriental de la República Democrática del Congo, desde el PNUD colaboramos con las comunidades para reconstruir viviendas y reactivar granjas y empresas en medio de una de las crisis humanitarias más graves del mundo.

    Tras ser desplazada varias veces por los combates, Francine regresó a su aldea en Kivu del Norte y se encontró con que las viviendas y las tiendas habían quedado reducidas a cenizas. En el lugar donde antes se encontraba su propia casa, se puso a trabajar en una tienda de campaña.

    “No vamos a rendirnos. Vamos a reconstruir, juntos” Francine Maombi, en Kivu del Norte (República Democrática del Congo)
    Una mujer sonriente lleva un pañuelo burdeos y una blusa de estampado floral.
    Una mujer con un chaleco azul con el logo del PNUD se comunica con un hombre que, desde una escalera, trabaja en la estructura inacabada de una casa de madera.
    Un hombre con gafas de seguridad azules trabaja en una pieza metálica en un taller. Salen chispas del metal que está moldeando.

    El apoyo que recibieron Francine y su comunidad incluye herramientas para reconstruir viviendas, semillas y equipo agrícola, así como financiación y capacitación para pequeñas empresas. Nuestra labor con las personas que regresan combina la ayuda de emergencia con el apoyo a largo plazo, y se ajusta a la determinación y la resiliencia de las comunidades que se proponen reconstruir.

    Tomar medidas adecuadas, sin demora

    Tras un conflicto, la estabilización ayuda a los gobiernos a restablecer el orden para que la población pueda regresar a sus hogares, se puedan reanudar los servicios y comience la recuperación. El objetivo no es hacerlo todo, sino hacer lo correcto con rapidez para evitar una mayor inestabilidad e impartir a las comunidades confianza en que la paz se mantendrá.

    En el Iraq, el Servicio de Financiación para la Estabilización, creado a petición del Gobierno, ha movilizado más de USD 1.880 millones. Ha mejorado la vida de unos nueve millones de personas y ha ayudado a cinco millones de personas desplazadas a regresar a sus hogares y reiniciar sus vidas. Y en Nigeria nororiental, los trabajos de recuperación temprana combinan la reconstrucción con los medios de vida, la formación en competencias y la cohesión social para impulsar la recuperación y la resiliencia.

    “Me enorgullece ser autosuficiente, mantener a mi familia y contribuir a mi comunidad” Karima Suleiman, en el estado de Borno (Nigeria)
    Una mujer lleva un pañuelo blanco en la cabeza. Está concentrada, trabajando una tela colorida con una máquina de coser.
    Las manos de dos personas, quienes van vestidas de colores rojos y azules, trabajan juntas cosiendo una tela estampada con la ayuda de una máquina de coser.
    Un grupo de mujeres con hiyab de colores vivos participa en una clase de costura, trabajando con máquinas de coser sobre telas estampadas.

    Desde 2015, nuestros programas de estabilización han beneficiado a casi 17 millones de personas y han contribuido a prevenir la reaparición de la violencia en 12 países. La estabilización genera cambios rápidos y visibles que sirven para restablecer la confianza, ayudando a las comunidades a recuperarse y a dar los primeros pasos para salir de la crisis y avanzar hacia un futuro de paz y esperanza.

    Un clima de estabilidad

    En contextos de crisis y fragilidad, el cambio climático ejerce una presión adicional sobre comunidades que ya se encuentran en dificultades. Fortalecer su resiliencia es fundamental para impedir que las personas padezcan mayores penurias.

    En el Afganistán, en un entorno de crisis humanitaria permanente, el cambio climático amenaza vidas y medios de subsistencia al reducir el rendimiento de los cultivos y causar desastres más frecuentes y graves, como sequías e inundaciones.

    En la provincia de Nangarhar, las inundaciones anuales arrasaron viviendas, carreteras y cultivos. Desde el PNUD recurrimos a una solución basada en la naturaleza: plantar azufaifos resistentes, cuyas raíces profundas ayudan a estabilizar el suelo, evitando la erosión y reduciendo el riesgo de deslizamientos de tierra.

    “Cuando llueve, estos árboles absorben el exceso de agua, evitando que las inundaciones arrasen todo. La diferencia ya se nota” Abdul Aziz, en la provincia de Nangarhar (Afganistán)
    Un hombre con una sonrisa cálida, vestido con una gorra beige y ropa tradicional afgana.
    Un hombre con ropa tradicional afgana se encuentra sentado en una ladera rocosa, rodeado de pequeñas plantas verdes y gesticulando como si estuviera hablando.
    Unos niños se agachan junto a un canal estrecho que lleva agua corriente. Están tocando el agua, mientras adultos están cerca de ellos parados. Están al aire libre, y hay un edificio azul y vegetación alrededor.

    Más allá de sus beneficios ambientales, los azufaifos ofrecen oportunidades económicas. Su fruto, altamente nutritivo, puede venderse en los mercados, proporcionando así una fuente de ingresos para las familias. De manera similar, en Jamaica, cuando el huracán Melissa arrasó en 2025, desde el PNUD atendimos las necesidades inmediatas y, al mismo tiempo, fortalecimos las defensas de las comunidades frente a futuras tormentas.

    La línea de defensa más sólida

    Tradicionalmente, los modelos de respuesta a las crisis han comenzado con la ayuda humanitaria, seguida de la labor de desarrollo. Sin embargo, este enfoque secuencial puede retrasar la recuperación, agravando las dificultades y aumentando los costos a largo plazo.

    En el PNUD, al tender un puente entre la ayuda humanitaria y el desarrollo a largo plazo, nuestro enfoque tiene como objetivo romper los ciclos de las crisis. En colaboración con gobiernos, donantes y socios locales, convertimos las inversiones inmediatas en beneficios duraderos y apoyamos a las personas en su transición de la dependencia de la ayuda a la autosuficiencia y la resiliencia.

    El desarrollo es nuestra línea de defensa más sólida contra las crisis y la fragilidad. Invertir en desarrollo desde el primer día salvaguarda el progreso, reduce las necesidades futuras y ofrece una mayor probabilidad de que la paz perdure.

    Créditos fotográficos

    PNUD Sudán, PNUD PAPP, PNUD Viet Nam, PNUD Siria / Mohammad Jouni, PNUD RD Congo / Eve Sabbagh, PNUD Nigeria, PNUD Afganistán